domingo, 21 de julio de 2013
martes, 21 de septiembre de 2010
¡Educación hoy, fracaso!
¿La seguiremos patrocinando?
sábado, 18 de julio de 2009
¿PORQUÉ GRITAR AL NIÑO?
Expertos en el tema afirman que los humanos somos esencialmente distintos de los seres no humanos en lo que se refiere a la agresión, ya que el aprendizaje juega un papel muy importante en nuestra conducta agresiva.La visión de objetos que van asociados con la violencia (cuchillos, pistolas) incrementan dicha conducta, y no menos la visión de un rostro desencajado lleno de furia y de odio, así como los gritos desaforados y los insultos repetidos machaconamente por quien ha perdido el control de sí mismo.
¡Si fuera así de fácil!
¿CASTIGO FÍSICO O CORREGIR?
En realidad, darles nalgadas a los niños los pone en un estado de confusión emocional fuerte, lo cual les hace difícil aprender las lecciones que los adultos dicen que están tratando de enseñar. El darles lo que se llama una “buena paliza” en realidad puede servir al adulto para desahogar su enojo, pero a expensas de que sea el niño quien sienta el enojo. Mientras que el alivio del adulto es temporal, el efecto causado en el niño es permanente. Las palizas no enseñan a los niños que los automóviles y los camiones son peligrosos, sino que les enseña que son los adultos, de quienes ellos dependen, los peligrosos.Se ha perdido la confianzaEl niño golpeado es menos capaz de considerar al padre de familia como una fuente de amor, protección y consuelo esenciales para el desarrollo saludable de todos los niños. En los ojos de los niños, los padres ahora parecen ser la fuente de peligro y de dolor. El resentimiento y la falta de confianza que son el resultado de las palizas, sabotean el sentimiento de cariño del niño por los adultos más importantes en su infancia. El niño que ha sido traicionado de esta manera, así como el niño que ha sido privado de la comida, el calor o el descanso adecuados, sufren y no madura de la mejor manera posible.
Las amenazas
Algunos padres de familia raramente les pegan a sus hijos o nunca lo hacen, pero siempre los amenazan con hacerles cosas terribles. “Si no te callas mientras estoy al teléfono, te voy a cerrar la boca cosiéndotela con una aguja bien grande,” o “Mejor que te cuides o alguien te va a cortar los dedos. Eso es lo que les pasa a los niños que andan tocando las cosas de los demás.” o “si coges lo que no te pertenece voy a coger una piedra y te machaco los dedos” Para ellos es más fácil manejar a los niños de esta manera, por lo menos temporalmente y a edades tempranas esto resulta “efectivo” pero no enseña.
Por esto, al principio, mientras los niños creen las amenazas de los mayores, obedecen por miedo. Pero pronto aprenden a disimular y a mentir con el fin de evitar los terribles castigos que ellos creen que les van a dar. Más adelante, cuando descubren que son amenazas vacías, llegan a la conclusión, correcta por demás, que los adultos también son mentirosos.Cuando se deteriora la confianza entre los niños y las personas que los cuidan, también se deteriora la capacidad de los niños de formar relaciones basadas en la confianza con otras personas. Esto los puede hacer menos capaces de alguna vez lograr una relación de cooperación o de intimidad con otros. Las personas que han sido lastimadas de esta manera tienden a ver a todas las relaciones como una negociación, como tratos que se ganan o se pierden. Ven a la honestidad y la veracidad de los demás como una debilidad que se puede explotar, exactamente como se lo hicieron a ellos.
La fuerzaLas palizas les enseñan a los niños que la interacción humana se basa en la fuerza, que el que tiene más fuerza está en lo correcto. Cuanto más se golpee a un niño, será más probable que como adulto él se relacione con otros mediante la fuerza y no por la razón o el buen ejemplo.
¿Qué tipo de persona estamos describiendo?Se trata del matón, se trata del violador, se trata de quien le pega a su mujer, se trata del charlatán, del tramposo, del estafador, del pillo, cada uno de ellos es esta persona. Y también lo son los cobardes y los parásitos quienes obtienen su poder por medio de otras personas como las que acabamos de poner en lista.
Las agresiones conyugales y el maltrato de los niños
viernes, 26 de junio de 2009
RUEGO ESCOLAR...
LO QUE EN SILENCIO TE DICE UN ESTUDIANTE...

Carta de un alumno a su maestro...
Señálame mis cualidades y reconoce mis habilidades... La confianza que así desarrollo en mis capacidades me anima a esforzarme y me hace sentir valioso y adecuado...
No me insultes con palabras, ni con gestos despectivos... Me haces sentir menospreciado y sin ánimo para corregir mis faltas o debilidades...
Ten en cuenta mi esfuerzo y mi progreso, no sólo el resultado final... A veces con poco esfuerzo logro mucho..., pero es más meritorio cuando pongo todo mi empeño, así logre poco...
No me examines procurando rajarme, ni te ufanes de haberlo logrado... Mis notas deben reflejar mi desempeño y no lo harán si las utilizas para desquitarte... Anota lo que hago bien y no sólo lo que está mal...
Cuando subrayas mis éxitos y no mis fracasos, me siento motivado a seguir mejorando... Cuando me corrijas o me disciplines, hazlo sin maltratarme física o emocionalmente...
Confía en mí y demuéstrame tu confianza...
Cuando te haga preguntas, no me digas "Eso ya lo expliqué"... A veces tus explicaciones no son claras o suficientes para mí... ¡Si pregunto es porque quiero entender y aprender!...

No tengas preferencias...
Cuando alabas a unos e ignoras a otros, deterioras nuestras relaciones y haces de mis compañeros mis enemigos...
Cuando me criticas para corregirme, me defiendo y no acepto mis defectos...
Sólo si acepto mis fallas, podré tratar de corregirlas... Ten en cuenta que aprendo más de quien aprecio que de quien me desprecia... Y tú muy posiblemente tienes hijos estudiantes como yo!

Recuerda que no soy, ni puedo ser igual a nadie y que, aunque no tengo las mismas, también poseo grandes cualidades...

Ayúdame a desarrollar mis cualidades y no simplemente mis capacidades...y por favor ten en cuenta que...
lunes, 15 de junio de 2009
jueves, 4 de junio de 2009
ERRADICAR EL MALTRATO ESCOLAR
VIOLENCIA ESCOLAR
Intimidación escolar, Acoso, Agresión y Persecución escolar entre pares
El Bullying se refiere a todas las formas de actitudes agresivas, intencionadas y repetidas, que ocurren sin motivación evidente, adoptadas por uno o más estudiantes contra otro u otros. El que ejerce el bullying lo hace para imponer su poder sobre el otro, a través de constantes amenazas, insultos, agresiones, vejaciones, etc., y así tenerlo bajo su completo dominio a lo largo de meses e incluso años. La víctima sufre agresiones en la mayoría de los casos. El maltrato intimidatorio le hará sentir dolor, angustia, miedo, a tal punto que, en algunos casos, puede llevarle a consecuencias devastadoras como el suicidio.
Casos concretos de Bullying
En Colombia se estima que un 7,6% de los niños y jóvenes estudiantes sufren por este fenómeno de manera constante y que un 15,7% lo vive esporádicamente. Una encuesta del ICBF eleva el porcentaje de víctimas de violencia física o psicológica habitual a un 23% de los alumnos. Y afirma que un 19% de los niños y jóvenes encuestados reconoce que ha participado en exclusiones de compañeros o en agresiones psicológicas.
Estudios señalan que en 15.9% de los alumnos reconoce que algún compañero le pega, mientras que otros indican que un 69% de los estudiantes dice ser insultado o criticado en el colegio, y que un 33,4% confiesa haber pegado a sus compañeros.
¿Cómo saber si un alumno sufre Bullying?Esperar a que el asunto se arregle sólo, no sirve de nada…
Como padres debemos estar atentos a:
- Cambios en el comportamiento del niño.
- Cambios de humor.
- Tristeza, llantos o irritabilidad.
- Pesadillas, cambios en el sueño y /o en el apetito.
- Dolores somáticos, dolores de cabeza, de estómago, vómitos.
- Pierde o se deterioran sus pertenencias escolares o personales, gafas, mochila, pantalones rotos, pérdida del estuche, etc. de forma frecuente.
- Aparece con golpes, hematomas o rasguños, dice que tiene frecuentes caídas o accidentes.
- No quiere salir, ni se relaciona con sus compañeros.
- No acude a excursiones, visitas, salidas pedagógicas etc, del colegio.
- Quiere ir acompañado a la entrada y salida.
- Se niega o protesta para ir al colegio.
Como educadores estar atentos a:
- La relación de los alumnos y alumnas en los pasillos, salones y en el patio... En el recreo. En otras zonas. No olvidemos que los peores momentos se sufren cuando los profesores no están presentes.
· Las “pintadas” en las puertas de baños y paredes (Qué nombres aparecen habitualmente.)
· La no participación habitual en salidas del grupo.
· Darle importancia a las risas o abucheos repetidos en clase contra determinados alumnos o alumnas.
· El hecho de hacer cosas de carácter anormal en un momento circunstancial en algunos alumnos puede indicar que no quieren acudir por miedo y que no se atreven a decirlo sobretodo, cuando ese ausentismo sea de un alumno que haces cosas para ser castigado y así no estar en algunas actividades de grupo.
· Estar atentos a aquellos alumnos que sean diferentes. Por su forma de ser o aspecto físico.
· Se queja de forma insistente de ser insultado. Agredido. Burlado...
· Si comenta que le roban sus cosas en el colegio o si cada día explica que pierde su material escolar, les faltan materiales, libros... con frecuencia.
· Investigar los cambios inexplicables de estados de ánimo. Tristeza. Aislamiento personal...del alumno o alumna. La aparición de comportamientos no habituales. Cambios en su actitud: se muestra triste. Poco comunicativo. Lágrimas o depresión sin motivo aparente.
· Escasas o nulas relaciones con los compañeros/compañeras.
· Evidencias físicas de violencia y de difícil explicación, moretones, rasguños o cortaduras cuyo origen el niño no alcanza a explicar, ropa rasgada o estropeada, objetos dañados o que no aparecen.
· Quejas somáticas constantes del alumno. Dolores de cabeza, de estómago o de otro tipo cuya causa no está clara.
· Accesos de rabia extraño.
· Variaciones del rendimiento escolar, con pérdida de concentración, aumento del fracaso.
· Quejas de los padres que dicen que su hijo no quiere ir al colegio.
No olvidemos estos consejos que pueden ayudar a los protagonistas de este drama, y no olvidar que son las víctimas en primer lugar pero también los acosadores y espectadores que necesitarán ayuda urgente.
· Si sientes que no puedes decir nada, vete del sitio y díselo al adulto más cercano, Haz que vaya a ayudar, ¡Eso no es acusar! Y ojo, que el adulto o profesor vaya en su ayuda!
· Haz que la víctima se lo cuente a sus padres o a un maestro. Ofrécele que vas con ella si eso le ayuda.· Si el acosado no quiere hablar con nadie, ofrécele hablar con alguien en su nombre.· Involucra tanta gente como puedas, incluso a otros amigos o compañeros de clase, a padres, maestros, orientador o director. No uses violencia contra los agresores ni trates de vengarte por tu cuenta. Es posible que por hablar o ayudar a alguien, hayas hecho que el agresor quiera irse contra ti.
Algunos consejos de urgencia para las víctimas:
- Ignora al agresor, como si no lo oyeras, ni siquiera lo mires.
- No llores, ni te enfades, ni muestres que te afecta… Eso es lo que el agresor pretende, no le des esa satisfacción. Aun si te sientes verdaderamente mal, no dejes que se te note. Más tarde podrás hablar o escribir sobre tus reacciones.
- Responde al agresor con tranquilidad y firmeza. Di, por ejemplo: «¡no!» «Eso es lo que tu piensas.»
- Si puedes, trata de ironizar o tratar con humor lo que te diga. Por ejemplo. «¡Qué pantalones más ridículos!» y tú dices «¡Gracias! Me alegra que te hayas dado cuenta.»
- Aléjate o corre si es necesario si crees que puede haber peligro. Aléjate de la situación. Vete a un sitio donde haya un adulto.- Si eres una víctima permanente de los agresores, «lo más importante» que tienes que hacer es: hablar con un adulto.
- Comienza con tus padres. Eso no es «acusar». Es pedir ayuda a las personas que te quieren cuando de verdad las necesitas. Haz que tus padres lo hablen con alguien del colegio, no con los padres del agresor- Si sientes que no les puedes contar a tus padres o que tus padres no te apoyan de la manera que necesitas, habla con otro adulto en quien confíes: un maestro, el director, el orientador. Si no quieres hablar de ello con nadie a solas, lleva un amigo, hermano. Te ayudará mucho llevar a alguien que haya visto cuando te agreden.
- Haz que al adulto le quede claro que esa situación te afecta profundamente. Especialmente si eres víctima de «agresiones verbales», porque muchos adultos no consideran graves las agresiones verbales. La realidad es que esta clase de agresiones es la que más puede hacer daño.- Si sientes que no puedes decirle a nadie, trata de escribir una carta contando lo que te sucede. Dásela a un adulto en quien confíes y guarda una copia para ti.Y siempre recuerda:- Tú no tienes la culpa de ser agredido.
- Tú no tienes que hacer frente a esta situación sólo
- Recuerda que no eres el del problema. Es el agresor el que tiene el problema.
- Trata a los demás como quieras que te traten a ti. Ayuda al que lo necesite, y cuando tú necesites ayuda, alguien te ayudará.Es por ello fundamental que entre todos tratemos de hacer prevención, manejando toda la información que podamos y sobretodo transmitiendo esa información tanto en la familia como en el colegio o escuela. No debemos olvidar que el “acosador, intimidador, agresor de hoy puede ser el maltratador de mañana” y que nuestra obligación como padres, profesores y profesionales es evitar que la violencia germine en nuestros niños.
Me gustaría recordar tres frases de Mahatma Gandhi activista hindú de la no violencia que se pueden aplicar a cada uno de los tres protagonistas de este importante problema:
Para el espectador:
“Lo más atroz de las cosas malas de la gente mala es el silencio de la gente buena”
Para el agresor:
“La humanidad no puede liberarse de la violencia más que por medio de la no violencia “
Para la víctima
“No dejes que muera el sol sin que hayan muerto tus rencores”.
ALGUNOS CASOS Y RECOMENDACIONES
HABLANDO DEL MALTRATO ENTRE COMPAÑEROS
A menudo los que están siendo acosados, aquellos con los que se meten y de los que se ríen otros, se sienten tristes, tienen miedo y no cuentan lo que les pasa a nadie. El maltrato se alimenta con el silencio de todos: de los que lo hacen, de quien lo padece, y de quien lo ve y no lo remedia.
Lograr que el compañero maltratado haga cosas que no quiere hacer y que le pueden traer problemas;
Exigirle dinero;
Hacerle el vacío, consiguiendo que los demás tampoco se relacionen con él o ella;
Insultarle, ponerle motes o apodos, burlarse, reírse de él;Sembrar rumores, chantajes; chismorrear;
Amenazarle verbalmente o por escrito con notas, mensajes en el móvil o celular...Darle empujones, coscorrones, pelearse o pegarle.
Los agresores cada vez se sienten más fuertes, se creen más populares y se ven poderosos, pues se les tiene miedo. Su falta de respeto por los otros y su intolerancia hacen que le vayan perdiendo el respeto a más gente, pudiendo llegar a convertirse en los matones de la clase, a los que se les tiene miedo y con los que -en el fondo- nadie quiere estar.
Cuéntaselo a alguien: a un amigo, un profesor, al orientador, a tus padres, o pide ayuda a través del 123, esta Línea de Ayuda es gratuita.Tú solo posiblemente no puedas hacer frente a un acoso reiterado de un grupo de compañeros. No es ninguna vergüenza pedir ayuda. Hazlo y te escucharemos.Busca protección en otros compañeros: no andes solo/a; busca amigos/as con quien relacionarte.Respétate a ti mismo/a y piensa que nadie tiene derecho a tratarte mal de forma reiterada y con intención de hacerte daño. Sé firme en la convicción de que tú vales tanto como cualquier otra persona.Intenta no mostrar miedo. En cuanto puedas, expresa tus sentimientos a alguien en quien puedas confiar y que pueda ayudarte a buscar soluciones.
Hazle saber al profesor director de grupo, lo que te pasa y que te gustaría que se hablara de la convivencia en tu grupo clase, sin tener que centrarse en tu problema en particular.Revisa si hay algunas cosas de las que dices o haces que irrita a tus compañeros o no suele gustarles e intenta cambiarlas. Practica otras formas de responder en esas situaciones concretas.
“ALGUNOS COMPAÑEROS ME VEN DIFERENTE... Porque soy de otra raza, país, religión o bien soy diferente físicamente: más gordo, más bajo, más alto, visto diferente... SIENTO QUE SOY CULPABLE DE ALGO ...
“ME GUSTARÍA DECÍRSELO A MIS PADRES O AL PROFESOR, PERO NO SÉ CÓMO HACERLO”
En ocasiones en el maltrato no se ha producido ninguna agresión física, sino que el temor nace de una amenaza velada o indirecta, como por ejemplo a través del teléfono móvil o Internet, y no se puede determinar con exactitud quién está detrás de ella.
Por eso no se sabe cómo explicarlo. Aún así, es necesario que se cuente, que se hable de ello y que se ayude, tanto al que arremete contra otro como al agredido. Piensa que es muy posible que el agresor necesite contarlo tanto o más que tú, pues necesita aprender a dejar de actuar así con los demás.
Pero, si no sabes cómo contarlo a un adulto o tienes miedo a que te tachen de “lambón”, piensa que no hay ninguna justificación para que sigas sufriendo tú o un compañero, y que los conflictos hay que abordarlos para que se resuelvan.
No esperes hasta que el nivel de daño u hostigamiento te haya causado mucho miedo o malestar. Actúa en cuanto sientas que se están pasando contigo, que cada vez son más personas las que te maltratan o lo hacen con más frecuencia o intensidad. Actúa cuanto antes.
Decide a qué adulto o compañero le quieres contar tu problema Busca un momento tranquilo en el que puedas hablar con sinceridad para expresar lo que te pasa. Le debes contar los hechos, tus emociones (lo que sientes, tus inquietudes, tus miedos...), tus deseos... y solicitar ayuda.
Pídele que sea discreto, que no vaya contando a cualquiera lo que te está pasando y que te ayude a trazar un plan para detener el maltrato.
Confía en que, en realidad, casi todo el mundo piensa que no está bien que un compañero sufra por la agresión de otro. Tendrás muchos más apoyos de los que esperas. Cree en ti y en los demás.
“SON COSAS NUESTRAS… SÓLO ES UNA BROMA”
A algunos chicos o chicas les cuesta entender que, al agredir, otros sufren; es decir, que aquello que te hace daño a ti también hace daño a los otros. No entienden el concepto de “empatía”, es decir, la capacidad de ponernos en el lugar del otro y ser capaz de entender sus sentimientos.
A todos nos gusta que los demás nos comprendan y nos traten con respeto. En la amistad hay una situación de igualdad en la que los amigos se gastan bromas, juegan, pero no tienen la intención de hacerse daño. En el caso de que esto ocurra, los amigos se piden perdón y hacen las paces. Así aprenden a tenerse confianza y respeto.
Sin embargo, cuando unos se meten con otros con intención de dañar, les hacen sufrir. Sienten placer al ver que son más fuertes y que pueden humillar con facilidad y continúan haciéndolo. Son incapaces de sentir empatía y aceptar que la otra persona lo está pasando mal.
Y SI TÚ TE METES CON OTROS COMPAÑEROS...
Sólo algunos chicos o chicas hacen sentir miedo a los demás. En su comportamiento suelen reproducir una imagen dura y agresiva que no refleja sus sentimientos. Esta “máscara” es más frecuente entre los chicos. Las chicas prefieren formas de maltrato menos manifiestas: sembrar rumores, hablar mal de alguien, excluir de su círculo de amistades…
Con frecuencia quien se mete con los demás suele tener problemas en casa, o reproduce un comportamiento agresivo que ve en su entorno, o simplemente no sabe controlarse. Si éste es tu caso, seguramente lo estás pasando mal y en el fondo te sientes inseguro, pero quieres demostrar dureza ante los demás. La agresión reiterada acabará volviéndose en tu contra y haciéndote daño a ti también.
No creas que la gente te respeta por asustarla. Simplemente te tiene miedo, pero no eres realmente aceptado.
Date cuenta de que a corto plazo es posible que ganes, pero a largo plazo, si continúas metiéndote con otras personas, tendrás muchos problemas en la vida. La agresión tiene consecuencias que tarde o temprano tendrás que asumir.
Pide ayuda a algún profesor, orientador o tutor si tienes problemas familiares. Si te encuentras mal o necesitas hablar de tus problemas con alguien, confía en los demás.
Piensa en el daño que les estás haciendo a los otros. Ponte en su lugar e intenta imaginar cómo te sentirías tú.
Si tus amigos refuerzan tus tendencias violentas y te retan a actuar a veces como un matón, busca nuevas amistades y retírate poco a poco de ellos.
Cuando te sientas enfadado y no puedas controlar tu ira, respira hondo e intenta autocontrolarte. Cuenta hasta cinco antes de actuar y, si te es posible, retírate a un lugar tranquilo en el que puedas desahogarte.
Una de las claves del maltrato es la acción en grupo. Se suele empezar con simples bromas (por ejemplo, poner un apodo ofensivo). Después se forma un grupo que repite la ofensa insistentemente. Poco a poco se van incrementando la intensidad y gravedad de las acciones.
Sus acciones encuentran a veces reflejo en la actuación de los demás. Así, quien quiera entrar en el grupo de agresores puede maltratar igualmente a la víctima para poder ser admitido. Incluso puede llegar a formarse un segundo grupo que, sin agredir con la intensidad que el primero, empiece a meterse también con la víctima; así sienten que adquieren su parcela de poder.
Todo esto causa miedo entre los compañeros. Los observadores que ríen las “gracias” y los que no denuncian lo que están viendo, refuerzan las acciones intimidatorias del grupo de agresores. Si participas de cualquiera de estas formas en situaciones de maltrato, estás animando a que se formen grupos que acosen a los demás.
“YO NO LO HAGO PERO SÉ QUIÉN LO ESTÁ HACIENDO… Y QUIÉN LO PADECE. ME GUSTARÍA QUE NO LO HICIERAN, PERO NO SÉ BIEN QUÉ HACER PARA AYUDAR AL CHICO/A CON EL QUE SE METEN”Hacer frente a las situaciones de maltrato puede dar miedo, pues tendemos a pensar que si ayudamos al chico o chica con el que se están metiendo, nos vamos a convertir también en un objetivo. Sin embargo, si te mantienes en silencio, tu actitud será interpretada como aprobación del acoso y te convertirás indirectamente en parte de los que acosan.
Pero hay muchas formas de ayudar sin tener que enfrentarte frontalmente con los agresores. Te sugerimos las siguientes estrategias:
No rías las gracias de los que se meten con otros.Habla con el compañero acosado y pregúntale cómo se siente y lo que está ocurriendo.Comenta con un profesor de confianza lo que estás viendo.Cuenta en casa la situación y busca consejo en tus padres.En caso de agresiones reiteradas o de intensidad muy grave (pelea, vejaciones, robos, agresiones en los vestuarios del gimnasio, persecuciones a la salida de clase, amenazas graves, u otras acciones que puedan causar mucho daño), avisa inmediatamente a un adulto.Propón la discusión de este tema en clase como preocupación del grupo.Crea, con la ayuda del Director de grupo, un grupo de voluntarios que ayuden a posibles víctimas.Redacta entre todos, en clase, un código de respeto entre compañeros.No calles: Es tolerancia hacia el agresor.
“ME GUSTARÍA HACER ALGO PARA QUE ESTAS COSAS NO OCURRIERAN EN MI ESCUELA”
El maltrato entre compañeros se da en todas las escuelas con mayor o menor intensidad. Si los profesores, los padres y los alumnos son conscientes de que el maltrato existe; si han hablado sobre el tema y todo el mundo tiene claro lo que es tolerable y lo que no en las relaciones entre compañeros: el maltrato será mucho más leve, porque se podrá hablar con facilidad sobre lo que nos hace sentir mal.
No todas las escuelas actúan igual y no todas lo consideran un tema de especial interés. En algunos lugares piensan que no se produce maltrato alguno.
Tú puedes ayudar a que no se produzcan estas situaciones. ¿Cómo?:
Siendo crítico con este tipo de comportamientos y no permitiendo que las bromas se conviertan en agresión intencionada y, sobre todo, no participando ni callándote cuando vea que se está haciendo.
ÓSCAR AUGUSTO CAMPUZANO GARZÓN







